Un problema que he visto siempre a cualquier tipo de bizcocho elaborado con harinas sin gluten, al menos en las que yo uso que son la de arroz y la de maiz para ellos, es que quedan un poco apelmazados, con muy buen sabor pero con una textura diferente a los hechos con harinas con gluten. Lo de siempre, vaya, aquello de la elasticidad del gluten.
Para aquellos que tengais thermomix os voy a dar el truco que yo uso ultimamente y que ha mejorado considerablemente la calidad de mis bizcochitos.
Poner la mariposa en las cuchillas, añadir los huevos y el azúcar y programar 7 minutos, temperatura 40º, velocidad 3. Una vez que acabe el tiempo, quitar la temperatura y programar 6 minutos más. Os quedará una mezcla muy consistente.
Por supuesto esto lo podéis hacer a mano, aunque es un poco más complicado. Debéis tener el bol donde mezcleis al baño María, pero sin que llegue a hervir el agua y, por supuesto, sin que el bol dé en el fondo del cacharro que esté al fuego para que no se cuajen los huevos.
Bueno, y llevaba una temporada haciendo este paso y luego seguía agregando ingredientes a la thermomix, pero, el sábado, inspirada por un programa de cocina y probando el bizcocho de Marigui (dos post por debajo) decidí sacar la mezcla y añadirlo todo manualmente y muy despacio. Primero las grasas, bien aceite o bien mantequila, luego el yogur (en caso de llevarlo (y después las harinas previamente mezcladas con la levadura o gasificante).
Lo que conseguimos así es que nuestra masa esté oxigenada, le entre aire y no baje o sea líquida.
El siguiente truco es darle el punto de cocción claro, porque si lo dejamos crudo bajará bastante. Aquí no doy tiempos porque cada horno, cada molde y cada cocinero somos un mundo.
Espero que os funcione.

