Estas han sido nuestras últimas adquisiciones.
Para la madre:

Para el hijo:

Y para la espíritu santa:

Por intentarlo, que no quede.
Me consta que hay niños a los que le fascina leer ¿conocéis a alguno? ¿qué leen?



El año que viene les pedimos a los reyes otro catálogo de Ikea.

He de decir que yo no le doy a este tema ninguna importancia, quizás con demasiada despreocupación del asunto y que uso los cosméticos, cremas y maquillajes en función de los resultados en mi piel o aspecto y no de su composición, incluso, en alguna ocasión, gel de avena, alguna hidratante o desodorante que la contienen, por un solo motivo: no ingiero ninguno de estos productos y, como ya dije hace tiempo, mi piel mejoró considerablemente cuando empecé mi dieta, por lo que entiendo que lo que reporta beneficios en este sentido en la dieta en sí.
Así que, esta es hoy la pregunta del millón, que creo que es extensible al mundo con y al sin gluten porque el que más o el que menos usamos alguna cosita.
¿Condicionáis la elección de vuestros cosméticos a su composición?

Esto no es una receta en sí, sino más bien su historia:
Creo que no lo conté, pero al final tuvimos una pseudo-comida de Navidad en la empresa, una cutrez improvisada el último día de trabajo a la una y media de la tarde, algo así como "me remuerde la conciencia y voy a dar a esta gente de comer". Cuando ocurren cosas así yo siempre me debato entre si dejarme llevar por mi orgullo, poner una excusa rápida (fácil es dado el margen de tiempo con el que te avisan) o comportarme con educación y aceptar la invitación. Opté por la opción B, y es de justicia que diga que lo de cutre no viene ni por el sitio ni por la comida, sino más bien por lo intempestivo de todo lo demás. En fin, que algo muy bueno saqué de aquello. No sé las veces que oí durante la comida cosas como "¿te vas a pedir bacalao?" "¿te gusta el bacalao?" "¿está bueno?" "a mí no me gusta", "a mí tampoco". Pero claro, también nos tuvieron que oir los demás a otro compañero que pidió el mismo plato y a mí cositas como "huumm", "delicioso", "riquísimo", "hemos acertado".
¿Tenía o no tenía que intentar hacerlo en casa?
Digamos que lo de los pimientos del piquillo y la cebolla caramelizada no era problema, pero lo de confitar el bacalao y encima hacerle un pil-pil, ya eran palabras mayores para mí. Como siempre, tengo que decir aquello de internet es grande, porque gracias a google y a youtube ¡¡lo hice!!.
Confitar el bacalao sólo tiene dos misterios: que tanto el pescado como el aceite sean de una excelente calidad y la temperatura del aceite. En este vídeo podéis ver como lo hacen, aunque os advierto que el mismo cocinero reconoce que lo tiene un poco alto de temperatura. Simplemente tenemos que meter el bacalao en un buen aceite de oliva a una temperatura entre 60º y 80º unos 20 minutos. Como yo no tengo termómetro tuve que utilizar otro truco, observarlo, ver que no chisporrotea en ningún momento y que tiene como si fueran las burbujitas del cava. El bacalao, de esta forma, empezará a soltar su gelatina. Y otro truco, procurar no manipularlo ni moverlo en ningún momento para evitar que se nos abran las lascas.
En mi foto no se ve porque ya tenía a los comensales en la mesa cuando lo terminé y no podía estarme a inmortalizarlo, pero el plato va cubierto con un pil-pil. Para mí, sin dudarlo, la mejor salsa para este pescado. Es algo, absolutamente delicioso. Y ya me fastidia no tener la prueba de que conseguí hacerlo, a mano, por primera vez en mi vida y gracias, sin duda alguna, a las explicaciones de este otro video.
Os lo aseguro: merece la pena intentarlo.

No puedo cerrar los ojos ante algo así.
Foto: elmundo.es

He decidido que ya no hablo más del piiiiiiiiiii, ni de la piiiiiiiiiiiiiii. Se acabó. Así que voy a vencer la pereza inicial que me supone siempre colgar una receta por el trabajillo que da y porque, para que negarlo, pocas veces consigo yo una foto que merezca un poquito la pena por no hacer las cosas a las claritas del día, que lucen más; y tampoco suelo acordarme de hacerla después de tener pensado que sí, que a alguien le podría interesar o que este es un buen sitio para que yo no la pierda (Tengo más que aceptado que esto es mi propio libro de recetas y no un sitio de culto en lo que a cocina se refiere). Bueno, que me voy. El caso es que en estos días he cocinado mucho, muchiiisimo y he hecho alguna cosita rica, que no espectacular que se diga, aunque lo bueno, si fácil, dos veces bueno ¿no?. Una de ellas son estas madalenitas saladas (me voy a negar también a llamarlas muffins) que son un buen aperitivo. Y sin gluten, por supuesto.
Un par de juegos de sábanas (por lo menos), porque en estos días he constatadado que el famoso "ajuar" no dura para toda la vida.
Un chino, sí, que por increíble que parezca no tengo. Lo necesito.
Quiero:
Un abrigo azul. Este tiene que ser bueno y bonito. S.O.S. NO lo encuentro.
Unos guantes rojos ...
Y los botines que pedí para los Reyes y NO me trajeron.
Si le añado que busco desesperadamente un par de pantaloncitos básicos a la par que monos ¿es mucho pedir?
Y vosotros ¿qué? ¿planificais las compras rebajiles? ¿habéis picado ya?
Si tuviera que pedir un imposible creo que sería que salgamos de una vez por todas de este pozo de la crisis que nos está amargando a tantas personas, pero no nos engañamos, mis peticiones son más superficiales y pasan por lo de casi todo el mundo: cosas. Cosas que este año he envíado en forma de carta ilustrada, para que no me fallen. Más vale prevenir.
¿Que pedís vosotros?
Editado:No es muy decente pero ... esto es lo que puede enseñaros de nuestra tarde mágica.
