Sobre lo de ayer, qué deciros, no era más que un momento siesta pillado a traición por un niño que se aburre cuando le quitas el mando de la tele y no le dejas tragarse el enésimo capítulo de Phineas y Ferb (o cómo se ponga) o la reposición de la reposición de la reposición de Camp Rock.
Un fin de semana está lleno de momentos ¿no? Y el pasado tuvo uno con forma de madrugón el sábado (¿lo veis malpensadas?) para estudiar, que al final se convirtió en bizcocho. Cualquier actividad es buena para no hacer uno lo que tiene que hacer y no le apetece.
Así que, sin receta nueva y sin internet que me proporcionara una, me tuve que fiar de mí misma e improvisé uno pequeñito por dos motivos: Primero, porque no acabo de hacerme con el horno del sitio de mi recreo y segundo porque hay que terminarlo casi en el mismo día para que no se convierta en el bollito viajero.
Esto le eché:
- 3 huevos
- 5 cucharadas soperas de azúcar.
- 100 gr aprox. de mantequilla (mantequilla, mantequilla)
- 3 y 1/2 cucharadas soperas de harina de arroz.
- 1 y 1/2 cucharadas soperas de maizena.
- 1 cucharadita de levadura en polvo.
- 1/2 cucharadita de goma xantana
- Una pizca de sal.
- Ralladura de lima (Sí, la que nos sobró un día de los mojitos. ¡Qué invento!)
Así lo hice:
En un bol, tamicé la harina con la levadura, la goma y la ralladura. En otro, batí bien con las barillas los huevos con el azúcar, añadí la mantequilla a temperatura ambiente y mezclé muy bien, poco a poco le fui echando la harina. Estuvo en el horno, abajo, unos 40 minutos a 170º.
Supongo que no soy la única que se pone a hacer lo que sea con tal de no hacer lo que tiene que hacer. ¿O sí?